Frutas y verduras

Las legumbres

Pin
Send
Share
Send


Cultivo y cuidado

Para el cultivo de leguminosas es esencial seguir algunas reglas básicas: en primer lugar, el suelo elegido debe ser fresco y bastante profundo, y es preferible una posición brillante, no expuesta demasiado a los vientos. Para las especies trepadoras es necesario instalar soportes, como redes especiales, cañas de bambú o tirantes de madera, para alentar su crecimiento. Si los cultivos se cultivan en un semillero, deben ubicarse en un punto protegido de la precipitación: se deben evitar tanto la sequía como la exposición a las heladas, especialmente durante el crecimiento y la floración de las vainas. También se recomienda el deshierbe frecuente para eliminar las malas hierbas y refrescar el suelo, evitando así la propagación de parásitos.


Riego de legumbres

Si las plantas son muy jóvenes, sin duda es necesario regarlas y regarlas diariamente, pero en cualquier caso tener cuidado de no exagerar: especialmente si el cultivo se lleva a cabo en lugares caracterizados por lluvias frecuentes, de hecho, habría riesgo de estancamiento del agua perjudicial para el crecimiento y desarrollo de plántulas. La operación debe ser regular y constante pero al mismo tiempo moderada; en cualquier caso, el suelo nunca debe estar completamente seco. En los meses más cálidos es aconsejable evitar humedecer las hojas, ya que los rayos del sol, por acción directa, tenderían a tornarlas amarillas. Para el frijol, el riego por goteo se practica ampliamente, lo que garantiza una notable uniformidad en la distribución del agua. Sin embargo, el riego debe aumentar con el crecimiento de la planta.

Pin
Send
Share
Send